La filosofía operativa expone premisas que transcienden las bases teológicas e ideológicas de la moral tradicional porque alcanzan el dominio de la física cuando el comportamiento ante la Naturaleza es pensado desde el mundo de la energía. Para alcanzar la armonía con la Naturaleza es necesario actuar conforme a una moral superior, cumpliendo con el designio para el cual fue creado cada ser dentro del sistema de la vida, la razón de ser de cada quien. Esto implica el posesionamiento mental dentro de la totalidad del cosmos, mediante la sublimación de los instintos. 
Las normas de la moral superior están inscritas en la memoria de la Naturaleza a la cual se accede mediante el desarrollo de una atención especial que permite un estado de consciencia superior el cual constituye una guía para la interacción consciente con la Naturaleza. La observación de los valores transcendentales de la vida describen las formas arquetípicas de la Naturaleza y alertan al ser humano a percibir las energías más sutiles de la vida que lo sintonizan en la frecuencia de otras formas de vida que marcan sus influjos sobre el destino. Este macro cosmos que repercute en nuestro mundo interno, se ubica en el plano de lo físico, y tiene su portal en las emociones, la imaginación, el pensamiento y la voluntad. La Moral del siglo XXI también nos advierte contra aquella moral venable que endulza las situaciones, con ideales que no están conectadas con un secreto esencial de la vida: la realidad. Eloy Reverón |